Los 25 que llegan este jueves
Son hispanohablantes, de países de la región y fueron rechazados por Estados Unidos. Eso es todo lo que el Gobierno confirmó públicamente.
El presidente de la Comisión Nacional para Apátridas y Refugiados (Conare), Carlos Vera, dio una conferencia de prensa este martes junto al encargado de negocios de EEUU, Robert Alter, y el director de Migraciones, Jorge Kronawetter. Los tres explicaron el procedimiento, pero se reservaron nombres, nacionalidades específicas y lugares de alojamiento "por cuestiones de confidencialidad que están regladas por nuestras normativas".
El acuerdo permite el ingreso de hasta 25 personas por mes. Las listas las envía Estados Unidos con 72 horas de anticipación. Paraguay revisa caso por caso y puede aceptar o rechazar a cada persona según los criterios establecidos: no deben tener antecedentes policiales, se hacen chequeos con la base de datos de Interpol, y tienen que encajar en el perfil pactado.
¿Son refugiados, solicitantes de asilo o deportados?
Esta es la confusión más importante de entender, y los medios locales la están mezclando.
Robert Alter, encargado de negocios de EEUU, fue categórico: "Estos migrantes no tienen solicitudes de asilo pendientes en Estados Unidos. La intención no es que lleguen a Paraguay para que soliciten asilo, sino facilitar el regreso de estas personas a sus países de origen de manera segura y ordenada".
Traducido del diplomático al castellano simple: son personas con orden de deportación o en proceso de remoción. Paraguay es la escala técnica donde aterrizan, reciben alimentación y alojamiento temporal, y desde acá se les paga el pasaje al país de origen.
Pero Vera agregó un matiz importante: si alguno manifiesta que quiere permanecer en Paraguay, podrá solicitar refugio bajo la ley nacional, y Conare evaluará si efectivamente es perseguido por raza, religión o género en su país de origen. Los que no califiquen para refugio podrán regularizarse por la vía común de Migraciones.
O sea: la puerta principal es de salida, pero hay una puerta lateral de ingreso permanente para casos específicos.
¿Quién paga la cuenta?
Oficialmente, Paraguay no pone un guaraní. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se encarga de alimentación, alojamiento y atención médica de emergencia durante la estadía, y después cubre el pasaje de retorno al país de origen.
El memorando firmado dice textualmente que "nada debe interpretarse de manera que comprometa el desembolso o asignación de fondos por las partes". Es decir: ni Estados Unidos transfiere plata directamente a Paraguay, ni Paraguay se obliga a gastar de su presupuesto.
Acá hay un detalle contable que vale la pena entender. La OIM es un organismo internacional, pero su principal financiador histórico es Estados Unidos. Entonces el dinero termina saliendo, en buena parte, del contribuyente estadounidense, pero pasa por un intermediario neutral. Eso le permite a ambos gobiernos tener una narrativa limpia: Peña puede decir "no nos cuesta nada" y Trump puede decir "no pagamos por deportar a otro país".
Por qué importa esta noticia
Esto cambia varias cosas para Paraguay de manera concreta.
En lo diplomático, consolida al país como uno de los socios más alineados con Washington en la región. La foto con Marco Rubio firmando el acuerdo en agosto pasado abrió la puerta a cooperación en seguridad, defensa y eventual aumento del intercambio comercial. Paraguay pasó de ser un país "amigo" a ser un socio operativo.
En lo económico, no hay beneficios directos por esta operación, pero hay otros acuerdos en donde Paraguay es beneficiado, todo es parte de un acuerdo mutuo mayor.
El acuerdo explícitamente no contempla pagos. Pero el posicionamiento estratégico puede traducirse en inversiones, acuerdos comerciales o financiamiento en otros frentes. Cuando Rubio firmó el STCA, habló de "oportunidades de colaboración en energía, minería y tecnología". Esa y otras es la moneda de intercambio real, aunque la principal es consolidarnos con nuestro socio estrategico.
En lo social, el impacto inmediato es menor. Son 25 personas por mes, hispanohablantes, con chequeos previos. No es una ola migratoria, es un goteo controlado. Pero sienta un precedente: Paraguay acepta recibir a personas que EEUU rechazó, por la cantidad de inmigrantes ilegales que ya tiene y el gobierno de Trump está deportando a esta gente a sus paises.
Análisis crítico: lo bueno y lo dudoso
Lo que está bien hecho:
Paraguay mantiene soberanía formal sobre cada caso. Puede rechazar individuos, aplica su propia ley de refugio, y no renunció a decisiones operativas. El director de Migraciones, Kronawetter, lo repitió varias veces: "No se renunció ni se va a renunciar a la soberanía de decisión". Los chequeos con Interpol son un filtro real, no cosmético. Que los costos los asuma la OIM y no el Estado paraguayo es una ventaja práctica.
Lo que genera dudas legítimas:
La confidencialidad total sobre nacionalidades, nombres y alojamientos es defendible legalmente (protección de datos, ley de refugio), pero genera un apagón informativo. Aclararon que no soy personas de otros continentes, y no son musulmanes. Simplemente no quieren dar una lista para que estas personas no sean "Marcadas" de una forma negativa,
El público paraguayo no va a saber con exactitud quiénes están en su territorio, de qué países vienen o dónde están hospedados. Eso no es menor en un país que hace apenas unos meses derogó el decreto de libre visa para venezolanos "por razones de seguridad".
El sistema de Conare ya gestiona unos 6.400 refugiados activos, mayoritariamente venezolanos y cubanos, y hay aproximadamente 1.400 solicitudes más en análisis. Agregarle hasta 300 casos al año (25 por mes) no es una ola, pero sí es carga adicional.
El acuerdo se firma en paralelo a un marco de cooperación militar con presencia de personal estadounidense en Paraguay, aprobado por Diputados en marzo de 2026. No son acuerdos legalmente vinculados, pero políticamente forman parte del mismo paquete de alineamiento estratégico. Conviene mirarlos juntos.
Hay un litigio en curso en Estados Unidos (U.T. v. Bondi) donde organizaciones como la ACLU están desafiando la legalidad de estos acuerdos, argumentando que países como Paraguay no cumplen los requisitos de la ley estadounidense para ser considerados "terceros países seguros". Si ese caso prospera, el acuerdo podría frenarse desde el lado norteamericano, no desde el paraguayo.
Antecedentes: cómo llegamos hasta acá
El 14 de agosto de 2025, el canciller Rubén Ramírez Lezcano y el secretario de Estado Marco Rubio firmaron en Washington el Safe Third Country Agreement (Acuerdo de Tercer País Seguro) entre Paraguay y EEUU. Fue el primero de la región sudamericana bajo el segundo mandato de Trump, y el primero de su actual gestión a nivel global.
El acuerdo se publicó formalmente en el Registro Federal de Estados Unidos en diciembre de 2025. El 15 de diciembre de 2025 se firmó un marco paralelo para presencia militar estadounidense en Paraguay. El 19 de febrero de 2026 se amplió el acuerdo migratorio para incluir no solo a solicitantes de asilo sino también a migrantes sin solicitud activa pero con orden de salida. El 11 de marzo de 2026, la Cámara de Diputados aprobó el acuerdo de defensa permitiendo presencia temporal de personal militar y civil de EEUU en territorio paraguayo.
Entre agosto de 2025 y abril de 2026 no se realizaron transferencias de migrantes. El grupo de este jueves es el primero.
En paralelo, Estados Unidos firmó acuerdos similares con Guatemala, Honduras, Ecuador, Belice, Uganda y otros países. Paraguay no está solo en esta estrategia regional, pero es el único sudamericano de la tanda.
Situación actual
El grupo llegará este jueves al país. La OIM se encargará de recibirlos, alojarlos y organizar su traslado posterior. Las autoridades paraguayas no confirmarán fechas de vuelos, ubicaciones ni nombres. Los que decidan regresar a su país tendrán ese viaje costeado por la OIM. Los que pidan refugio pasarán por evaluación de Conare bajo la ley paraguaya vigente.
El acuerdo no establece un límite máximo anual ni una fecha de caducidad. El tope de 25 por mes,
Lo que esperamos que pase
Que los 25 migrantes de este jueves pasen por Paraguay con el procedimiento funcionando tal como lo describió el Gobierno: chequeos, estadía breve, retorno ordenado. Que el sistema no colapse con los siguientes grupos mensuales. Que Conare mantenga su capacidad de evaluar solicitudes de refugio con los tiempos que corresponden. Que Paraguay logre traducir el alineamiento estratégico con EEUU en beneficios concretos (comercio, inversión, cooperación técnica), porque el costo diplomático ya está asumido y lo razonable es cobrarlo.
Lo que no debe pasar
Que la opacidad informativa se transforme en norma. Que el público paraguayo se entere por redes sociales o rumores sobre quiénes están en su territorio, cuando el Estado podría comunicar con más transparencia respetando la privacidad individual. Que Paraguay reciba personas con antecedentes que los controles no detectaron, porque la responsabilidad política del incidente caería acá, no en Washington. Que el tope de 25 por mes se amplíe silenciosamente sin debate público. Que el acuerdo se use como moneda de cambio para exigencias posteriores que excedan lo pactado.
Conclusión
Recibir 25 personas por mes no es una invasión ni una catástrofe. Tampoco es gratis, aunque contablemente lo parezca. Es una decisión soberana con costos y beneficios reales, y lo honesto es reconocer ambos.
Estados Unidos es un aliado histórico de Paraguay y colaborar con una administración amiga en temas migratorios es legítimo, siempre que las personas que lleguen sean honorables y cumplan con la ley. Que la OIM cubra los costos es una ventaja. Que se mantenga la soberanía de decisión caso por caso es otra. Que haya chequeos con Interpol es lo mínimo exigible.
Pero el manejo de la información pública tiene que ser mejor. No hace falta dar nombres para decir nacionalidades. No hace falta revelar domicilios para informar el marco general de alojamiento. La confidencialidad protege a las personas, no al Estado que las recibe. Y un país que recibe debe informar a su propia ciudadanía con la mayor claridad posible.
Vemos el acuerdo, y la foto diplomática y vemos también la letra chica. Paraguay hizo lo que un país amigo hace. Ahora falta que lo explique con la misma claridad con la que lo firmó, que lo traduzca en beneficios, y que informe objetivamente, Desde ZDA estaremos supervisando los avances de la información.
Fuentes
- Última Hora (Paraguay)
- ABC Color (Paraguay)
- Infobae / EFE
- Departamento de Estado de EEUU
- Newsweek
- American Immigration Council
- Third Country Deportation Watch
- ACLU del Distrito de Columbia (litigio U.T. v. Bondi)
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🦉 Paraguay recibe este jueves a 25 migrantes expulsados de EEUU. Sin nombres, sin nacionalidades, sin domicilios. La OIM paga, Conare decide caso por caso, Interpol chequea. ¿Bueno o malo para el país? Lo analizamos, sin humo. 👇
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Prompts para Nano Banana (3 imágenes, 16:9, sin texto)
Imagen 1 — Escena periodística: Cinematic editorial photography, 16:9 aspect ratio. A modern airport arrivals area at dusk, soft golden hour light through large windows. A small group of travelers with simple luggage walking across a polished floor toward uniformed immigration officials. Paraguayan flag visible in the background on a wall. Muted color palette, blue and amber tones, shallow depth of field, documentary realism, high detail, photojournalistic style. No text, no logos, no watermarks.
Imagen 2 — Conceptual diplomática: Cinematic wide shot, 16:9 aspect ratio. Two national flags facing each other on polished flagpoles inside a formal government office, the United States flag on the left and the Paraguay flag on the right, both slightly overlapping in the center. Soft directional lighting, warm neutral tones, marble floor reflection, shallow depth of field, editorial magazine aesthetic, quiet diplomatic atmosphere. No text, no logos, no watermarks.
Imagen 3 — Editorial simbólica del búho: Cinematic symbolic image, 16:9 aspect ratio. A stylized cobalt blue owl perched on a branch at night, overlooking a map of the Americas faintly projected in the sky, with glowing flight paths connecting North and South America. Moody atmospheric lighting, deep navy and electric blue palette accented with warm amber, cinematic fog, high detail, editorial illustration style reminiscent of The Economist covers. No text, no logos, no watermarks.

