Hace un mes, el IPS era sinónimo de góndolas vacías, listas de espera eternas y un déficit que nadie explicaba. Llegó Isaías Fretes —médico, contraalmirante retirado, sin trayectoria política— y en treinta días hizo lo que la previsional evitó por años: meter mano en el corazón del gasto. No con discursos. Con una motosierra y una calculadora.
El sistema de compras, dado vuelta
Durante años, quién definía qué medicamentos e insumos compraba el IPS era el sector administrativo, no los médicos. El resultado: un vademécum inflado con productos que, según la propia institución, no respondían a ninguna necesidad médica real.
Fretes lo invirtió. Puso a 180 médicos a revisar el listado de 4.800 insumos y el resultado preliminar fue contundente: 817 ítems quedaron afuera por obsoletos o innecesarios. No es el número final; la depuración sigue y alcanzará también a los medicamentos. La lógica detrás es simple y demoledora: el que decide qué se compra para curar gente debería ser el que cura gente.
El ahorro estimado no es menor. La previsional proyecta dejar de tirar entre USD 20 y 25 millones por mes en compras que no tenían razón de ser, justo en un ente que arrastra un déficit mensual de entre USD 20 y 26 millones. En criollo: el agujero financiero del IPS es casi del mismo tamaño que la plata que se estaba malgastando.
La licitación que no tenía sentido
El caso más claro lo contó el propio Fretes. El sistema viejo tenía en marcha una licitación de G. 76.000 millones que, en sus palabras, no tenía sentido. Mientras esa plata se iba a comprometer en compras sin lógica médica, había 164 asegurados a punto de perder la vista por falta de los kits que los oftalmólogos necesitaban para operarlos.
Esa es la radiografía del IPS que recibió: millones comprometidos en lo que no sirve, y gente quedándose ciega por lo que sí sirve y no se compraba. Frenar esa licitación y reordenar el gasto hacia lo esencial no es un ajuste contable. Es decidir que la vista de 164 personas vale más que un negocio inflado.
Las visitas que nadie esperaba
El diagnóstico no lo hizo desde un escritorio. Fretes salió a recorrer hospitales del IPS sin avisar: cayó un sábado al puesto de Villa Hayes y lo encontró cerrado. Pasó por Concepción, por Encarnación, por Benjamín Aceval. En cada parada, la misma escena: equipos rotos, faltantes, personal de blanco sosteniendo el sistema a pulmón.
"Esto no es el IPS que yo conocí", dijo en Encarnación. La frase resume el método: ver con los propios ojos antes de firmar nada.
Las propiedades salen del armario
El tercer frente es el más silencioso y quizás el más grande. El IPS administra más de 800 propiedades, incluidas tierras en el Chaco que suman cientos de miles de hectáreas y terrenos en zonas exclusivas. Muchas, alquiladas por montos mínimos que nunca nadie explicó del todo.
Fretes pidió una auditoría del Poder Ejecutivo para poner número y nombre a cada bien: cuántos son, quién los alquila y si lo que se paga tiene algo que ver con el valor real de mercado. Terminar con el secreto sobre ese patrimonio puede destapar la veta más profunda del desorden.
Por qué importa esta noticia
Para el asegurado: es directo. Son 1,3 millones de trabajadores y familias que dependen del IPS para atenderse. Si la plata deja de irse en compras infladas y se reorienta a medicamentos y kits que realmente se usan, la diferencia se siente en la góndola de la farmacia y en el quirófano. Los 164 casos oftalmológicos son el ejemplo de carne y hueso: no es estadística, es gente que ve o no ve según cómo se gaste ese dinero.
Para el Estado: un IPS que dejaba de malgastar USD 20-25 millones mensuales es un agujero fiscal que se achica solo. En un país con una de las presiones tributarias más bajas de la región, cada guaraní que no se despilfarra es un guaraní que no hay que salir a buscar.
Para el sistema político: Fretes instaló una vara incómoda. Mostró que se puede llegar a un ente quebrado y, en treinta días, exhibir resultados concretos sin pedir más presupuesto, solo ordenando lo que ya había. Esa vara ahora la van a medir contra cada otro funcionario.
Análisis crítico
Los hechos hablan por sí solos y son buenos. Devolver la decisión de compras a los médicos es de manual: es lo que debió ser siempre. Frenar una licitación sin sentido para no comprometer plata en lo inútil es gestión elemental que, sin embargo, no se hacía. Abrir las propiedades a auditoría es el tipo de transparencia que los entes paraguayos suelen esquivar con elegancia.
¿Quién pierde con todo esto? Los que vivían del desorden. Las empresas que colocaban en el IPS productos obsoletos a precio de mercado vigente, las que se beneficiaban con licitaciones infladas, los que alquilaban propiedades del ente por monedas. Que ese sector esté incómodo no es un problema de la gestión: es la prueba de que la gestión está tocando hueso. Cuando los únicos golpeados son los que lucraban, la dirección es la correcta.
El mérito tiene nombre y apellido y se reconoce sin tibieza. Lo demás —escala, sostenibilidad, qué pasa cuando la motosierra toque intereses más pesados— se mide con el tiempo, no con aplausos anticipados.
Antecedentes
El IPS llegó a este punto por acumulación. Fretes asumió el 22 de abril de 2026, designado por el presidente Santiago Peña en reemplazo de Jorge Brítez, en plena crisis de desabastecimiento y denuncias de mala gestión. La Carta Orgánica de la previsional, el marco que rige cómo funciona, no se revisa desde 1992: más de tres décadas operando con reglas de otro país, otro presupuesto y otra población asegurada. El desorden no nació ayer; se incubó durante años de decisiones tomadas lejos de los médicos y cerca de los proveedores.
Situación actual
Al cierre de esta edición, la depuración del vademécum sigue abierta: los 817 insumos son la primera tanda y la lista de medicamentos a recortar se define en las próximas reuniones técnicas. La auditoría de las propiedades está en marcha a cargo del Poder Ejecutivo. Y los cambios de fondo en el sistema de compras todavía deben pasar por el Consejo de Administración para quedar firmes. Es decir: el arranque está, la institucionalización viene en camino.
Qué puede pasar
Lo que esperamos que pase: que la depuración se complete, que los cambios en el sistema de compras queden blindados en la Carta Orgánica y no dependan de quién ocupe el sillón, y que la auditoría de propiedades termine en números públicos y contratos a precio real. Si eso ocurre, el IPS deja de ser un barril sin fondo y Fretes deja de ser una excepción para convertirse en un estándar.
Lo que no debe pasar: que la motosierra se frene cuando llegue a intereses más pesados que unas farmacéuticas. Que la reforma quede en gesto de un mes, sin anclaje legal, y que el próximo cambio de gobierno la borre de un plumazo. El peor escenario no es que Fretes falle: es que el sistema lo deje hacer lo fácil y le bloquee lo difícil.
Conclusión
En treinta días, Isaías Fretes hizo algo raro en la función pública paraguaya: mostró resultados antes que excusas. No reinventó nada; simplemente puso a los médicos a decidir sobre salud, frenó el gasto que no servía y prendió la luz sobre lo que estaba a oscuras. Lo notable no es la genialidad de las medidas —son de sentido común— sino que haya hecho falta esperar tanto para que alguien las tomara. La pregunta que queda no es si arrancó bien. Arrancó bien. La pregunta es si lo van a dejar terminar.
Fuentes consultadas
- ABC Color — "IPS apunta al sector administrativo por inflar vademécum" (18/05/2026)
- Última Hora — "IPS retira 817 insumos del vademécum" (18/05/2026)
- El Nacional — "IPS eliminará 817 medicamentos e insumos" (19/05/2026)
- Telefuturo — "IPS depurará su vademécum y auditará 800 inmuebles" (19/05/2026)
- La Clave — "IPS auditará sus más de 800 propiedades" (19/05/2026)
- Diario HOY — "Esto no es el IPS que conocí" (10/05/2026)
- Última Hora — visitas sorpresa Villa Hayes / Concepción (23-24/05/2026)
- La Nación / ABC — designación y perfil de Fretes (22-23/04/2026)

